Respuesta a: Foro de actividad sesión 2-6

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Anónimo

Me parece un ejercicio muy importante, quizás como lo menciona Toby Miller, para hacer una análisis de los discursos.  Creo que me di cuenta que fue un ejercicio complicado porque esos discursos publicitarios se van haciendo cada vez más políticamente correctos, y los ejercicio de racismos, clasismos, machismos o xenofobias se van diluyendo cada vez más, pero no quiere decir que no estén presentes.

Rescato algunas campañas publicitarias que me llamaron la atención: La primera es una que realiza la cervecera Moctezuma con su campaña #orgullosamenteIndio, es curioso porque precisamente busca mantener una palabra que ni siquiera tiene lugar como categoría real (llamar indio en vez de indígena por ejemplo, me parece que tiene una carga aún más despectiva y estereotipada) Pero además, las personas que portan ese hashtag, son personas blancas que no son justo quienes estarían recibiendo ese ataque y que al no serlo pero aún así portar el nombre, no sé en qué lugar dejen a quienes si viven bajo esa categorización que se hace de lo “indio”.  Me salta un montón porque me gustó lo que dice Dijk sobre la necesidad de trabajar precisamente sobre quienes ejercen esos discursos racistas, por ejemplo, que se acompaña de lo que Toby Miller resalta como propuesta de escuchar (y sumaría, darles el poder de la palabra y la representación real desde su propio mirar) a quienes están bajo estos mecanismos de racialización, así que me pregunto ¿Cómo sería esa campaña si fueran las personas racializadas y categorizadas bajo la palabra “indio” quienes estuvieran a cargo? ¿Se denominarían orgullosamente indios?

 

Otro ejemplo que me llamó la atención por la exclusión sobre la diversidad de contextos e identidades, es el de los comerciales de toallas sanitarias. JAMÁS podemos observar en dichos comerciales a mujeres indígenas, por ejemplo, en mi revisión de algunas campañas o comerciales, tampoco pude ver a mujeres afromexicanas, y aunque creo que puede ser más factible que se haga esta inclusión, siguen sin estar ahí. Me parece muy curioso y a la vez interesante, porque cuando hablamos de estos insumos en particular, en la realidad existe una brecha de acceso a ellos que está muy marcada, por situaciones que se relacionan con la falta de acceso a recursos económicos para comprarlos, (por lo que se entiende que estas mujeres no se vena con la necesidad de sentirse representadas en dichos comerciales, por ejemplo) pero además de otras circunstancias que tienen que ver con la falta de un acercamiento al tema de la menstruación tan abiertamente, por el tabú y el machismo.

 

Creo que cuando hablamos de la exclusión en las campañas publicitarias, por ejemplo, también podemos pensar que los productos no están pensando como “clientes” a quienes excluyen, no necesitan sentirse convocados porque no es algo que se piense para ellos, tal como pasa en los anuncios de autos, de paquetes turísticos (que me remonta a la nota de discriminación con  Rigoberta Menchú en Cancún). La configuración de a quiénes están dirigidos los comerciales no solo son “aspiracionales” y representan lo que se tiene que alcanzar, sino también reconocen a quien se quiere llegar y quienes ni siquiera se les reconoce.